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TURISMO

Mendoza, los caminos del vino

6 de Julio, 2017 | en Noticias, Últimas noticias

Está tan cerca que permite una escapada de fin de semana; es un disfrute para todos los sentidos con su combo de paisajes naturales, vinos y alojamientos

Fundada en 1561 por Pedro del Castillo, Mendoza se ubica al pie de los Andes, cadena que la protege de los vientos intensos. Tiene un clima agradable y templado, con pocas lluvias y de alguna manera se siente la “puerta obligada” para llegar al océano Pacífico. Fue elegida como una de las 21 ciudades más maravillosas del mundo según el sitio www.new7wonders.com. Como rasgos característicos de la ciudad deben mencionarse sus amplias veredas, las arboledas y la constante presencia de espacios verdes. Uno de sus principales atractivos es su gran parque artificial, que ocupa 510 hectáreas. Tiene en su gastronomía uno de sus puntos altos para el turismo, que se sostiene en decenas de hoteles y pequeños restaurantes que ofrecen platos típicos de la región, además de una variada carta internacional. Así pueden degustarse desde los infaltables asados hasta las autóctonas empanadas criollas. También posee una variada actividad cultural y artística: museos, locales nocturnos, casinos, cines y teatros. Es un paraje obligado desde donde, además de disfrutar la ciudad en sí misma, se puede organizar las salidas al resto de la provincia, que incluyan la ruta del vino, paseos a las montañas o ríos o una visita a sus reservas naturales. Mendoza fue nombrada en 1987 como Capital Internacional del Vino por la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), además de ser designada como la octava Capital Mundial del Vino. Así pasó a formar parte de una red mundial junto a otras majestuosas ciudades vitivinícolas, como Bordeaux o Florencia, entre otras. El malbec es su variedad insignia.

Las rutas del vino

Lo primero a tener en cuenta a la hora de decidir tomar la ruta del vino es que Mendoza tiene tres regiones vitivinícolas. Se diferencian por el clima y el tipo de suelos, que influyen en la cepa de uva y, naturalmente, en los vinos que se obtienen. Dos de estas regiones –Maipú y Luján de Cuyo– se ubican cerca de la capital. La tercera, más alejada, es Valle de Uco. Las tres tienen características únicas pero comparten el encanto y el disfrute. Si el visitante dispone de pocos días se aconseja poner foco en alguna de ellas, en función de las preferencias de vinos, los paisajes o las actividades que se prefieran. Algunos optan por “vivir” la experiencia del vino y eligen alojarse en una de las tantas bodegas que hay en la región. Todas ofrecen degustación y pueden visitarse por cuenta propia, contratando un guía, o bien comprando un paquete en una agencia de viajes. Una buena opción es apelar al llamado “bus vitivinícola” (busvitivinicola.com). Ofrece seis salidas semanales (de martes a domingos) y parte desde la ciudad de Mendoza. Tiene 20 paradas fijas con la modalidad “hop on & hop off”; con un mismo tique se puede bajar y subir durante el día en cualquier punto.

Las tres regiones

Maipú

Es considerada la cuna de la vitivinicultura. Está ubicada a 16 kilómetros de la capital y es la región que da origen a la historia del vino en la región. Sobre todo porque allí fue donde se construyeron las primeras bodegas. Actualmente tiene viñedos con más de 100 años de antigüedad. Se destaca por la producción de vinos blancos frutados y tintos jóvenes. Una de las citas obligadas es el Museo Nacional del Vino y la Vendimia, que ofrece visitas guiadas acompañadas de degustación. Uno de los mayores orgullos de la ciudad es la Bodega Giol, que supo ser la bodega más grande del mundo. En su momento gozó de tal distinción y su historia la hace aún más atractiva, a tal punto que cuentan en la visita guiada que se incluía “sangre de toro” de animales campeones en sus vinos. Precisamente su logo es una cabeza de ese animal y así se vende en las etiquetas de las botellas que comercializa. Un imponente toro de metal recibe en sus puertas a los visitantes. Al recorrerla se tiene la sensación de que “todo tiempo pasado fue mejor”; conserva un aire de leyenda que la vuelve más que atractiva.

Luján de Cuyo

Está ubicada a solo 18 kilómetros de la ciudad. Es una región que acompaña el largo recorrido de las aguas del río Mendoza y posee diversos microclimas ideales para la producción del malbec mendocino, un vino que ha logrado un gran posicionamiento y reconocimiento en el mundo. Varias de las bodegas que se recorren en la región muestran con indisimulado orgullo las distinciones que han recibido. Entre sus propuestas se destaca la de recorrer en bicicleta parte de su circuito bodeguero. Uno de sus mayores atractivos es actualmente el circuito de termas, que se suma a sitios ineludibles como el dique Potrerillos y su entorno, las chacras de Coria y El Carrizal, un distrito que debe su nombre a una gramínea que se da en forma abundante en la zona.

Valle de Uco

Situada a 80 kilómetros del cono urbano, es una zona de clima frío, que se caracteriza por su gran altitud. Esa mezcla de condiciones atmosféricas y geográficas permite lograr vinos de altísima calidad y sobre todo con una acidez particular. Se dice que es uno de los espacios más fértiles de la provincia de Mendoza, porque las condiciones de su suelo favorecen la evolución de viñedos y frutales de excelente calidad. Algunos ven en la cercanía con las montañas de la precordillera un factor fundamental para el desarrollo de “bodegas de alta gama” que han hecho disparar la actividad turística y comercial de la región. En los últimos tiempos ha recibido una singular inversión de capitales, que ayudaron a promover bodegas nuevas, lo que permitió el desarrollo de importantes proyectos. Cuando se habla de esta región se lo hace en términos de “turismo enológico, rural, de aventura y cultural”. El circuito turístico se ha multiplicado, sobre todo por la llegada de los visitantes que desde todo el mundo quieren vivir la experiencia del vino. El Valle les ofrece no solo bodegas acordes a los paladares más exigentes sino también un circuito que incluye catas, confort en hoteles boutique y una gastronomía amplia y variada. La arquitectura ha sido una especial preocupación para las diferentes propuestas comerciales. A eso se agrega un cuidado riguroso del medioambiente. Uno de los mayores atractivos de sus bodegas es realizar actividades en los viñedos mientras su personal trabaja en ellos, de manera que la visita se transforma en una especie de clase práctica sobre el vino. A eso se agregan almuerzos o meriendas amenizados y organizados por chefs expertos. Bus turístico. Una buena forma de recorrer la ciudad es subirse al bus turístico, cuyo recorrido dura dos horas y que pasa por los lugares emblemáticos. Termas. Las termas Cacheuta se ubican cerca de la cordillera y de la capital; además de las aguas termales se disfruta del paisaje, lindero al río Mendoza. Fuente: http://www.elobservador.com.uy/

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