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PREMIUM TASTING

Los vinos blancos argentinos, nuevos protagonistas de las catas de alta gama

11 de Agosto, 2017 | en Noticias, Últimas noticias

Tuvieron más presencia que otros años en la séptima edición de Premium Tasting Mendoza, donde 500 personas degustaron 36 etiquetas de lo más selecto de la producción nacional.

El crecimiento de la calidad de los vinos blancos argentinos se puso de manifiesto en la séptima edición de Premium Tasting Mendoza, la mayor degustación de etiquetas nacionales de alta gama que se realiza anualmente en el país.

El evento, conducido este año por las sommeliers argentinas Paz Levinson y Flavia Rizzuto y el periodista y crítico inglés Tim Atkin, se llevó a cabo el viernes por la noche en el Hotel InterContinental de Guaymallén y congregó la cifra récord de 500 personas, entre las que se encontraban los más destacados enólogos del país y miembros de la industria vitivinícola de la región.

Los vinos blancos argentinos, nuevos protagonistas de las catas de alta gama

El enólogo Sebastián Zuccardi en la séptima edición de Premium Tasting Mendoza. Foto: Delfo Rodriguez.

Aunque los tintos siguen siendo abrumadora mayoría en la producción nacional y eso se refleja habitualmente en las selección que organizadores y bodegueros hacen para este tipo de degustaciones, esta edición contó con una mayor oferta de blancos, que fueron presentados en dos rondas o “flights”, como se las llama en el rubro.

Cada uno de los asistentes cató -a ciegas, ya que las etiquetas se revelan al final de la ronda- un chardonnay de Finca Suárez, el torrontés Old Vines 2016 de El Esteco y blends de Susana Balbo Wines, Piedra Negra, Bodegas Bressia y Altar Uco.

“Es la primera vez que tenemos dos flights seguidos de blancos, eso fue distintivo”, reconoció Levinson, encargada además, junto con los otros dos conductores, de planificar las rondas, agrupando el total de los 36 vinos degustados según estilos y procedencias.

Para Juanfa Suárez, el joven enólogo responsable del chardonnay que abrió la cuarta ronda, fue una fiesta y un orgullo participar. “Yo hago tintos, pero para mí los blancos son un desafío personal, los consumo mucho, creo que son más versátiles y necesitan más detalle y precisión. Hace tres años, cuando vine por primera vez a una tasting como consumidor, ni siquiera había blancos, pero sé que eso está cambiando así que esta vez supe que con este vino podía destacarme”, afirmó.

Los vinos blancos argentinos, nuevos protagonistas de las catas de alta gama

La cata de vinos de Premium Tasting dura alrededor de cuatro horas. Foto: Delfo Rodriguez.

Su creación, además, es la que tiene el precio más accesible en el mercado de todas las botellas descorchadas en la noche: $ 300 contra los casi $ 1.500 a los que ascendían otras. Claro, por algo se trata de un segmento Premium, donde sólo califican vinos que hayan obtenido más de 92 puntos de alguno de los críticos y publicaciones más prestigiosos del mundo, a saber: los norteamericano Robert Parker y Stephen Tanzer, el propio Tim Atkin (que por primera vez asistió al evento) y las revistas Decanter o Wine Spectator. En este sistema de calificación, el máximo es 100. Una cifra que arañaron dos de las etiquetas degustadas el viernes en Mendoza: el Gran Enemigo Gualtallary 2012 (un Cabernet Franc), con 98 puntos Parker, y el Teho Malbec 2014, con 98 de Atkin.

Puntos más, puntos menos, quienes pagaron $ 2.000 por la entrada saben que, a lo largo de cuatro horas, tuvieron acceso a gran parte de la producción más exquisita de la industria.

Los vinos blancos argentinos, nuevos protagonistas de las catas de alta gama

Paz Levinson, elegida mejor sommelier de Argentina en 2010 y 2014, fue una de las conductoras de Premium Tasting Mendoza 2017. Foto: Delfo Rodríguez.

Agustina de Alba, sommelier y conductora de la cata en años anteriores, esta vez participó como asistente y consideró que esta edición fue “una foto panorámica de los componentes del vino argentino: su diversidad, estilos y regiones”. Y destacó el orden en que fueron presentadas las etiquetas: “Es fundamental, porque te permite contextualizar y resaltar las bondades en conjunto. Por ejemplo, al haber una ronda dedicada a vinos de San Carlos (Mendoza), pudimos apreciar las características de esa zona y tener también la interpretación de cada enólogo”.

Su colega Fernanda Orellano, por su parte, no se olvidó del ejército de casi 80 personas, entre alumnos y egresados de la Escuela Argentina de Sommeliers, encargados de administrar el contenido de 1.300 botellas a medio millar de asistentes hasta la medianoche. “El servicio fue impecable, a lo largo de tantas horas, en sintonía con el panel de moderadores y la organización general”, observó. La cronista puede dar fe: pese a la muchedumbre y la excitación de los concurrentes, no hubo episodios de copas rotas ni gotas de vino derramadas. Lo cual, tratándose de una cata de este nivel, hubiera sido casi un sacrilegio.

Fuente: https://www.clarin.com

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